
La infancia debería ser esa etapa de la vida en la que creamos recuerdos de alegrías, descubrimientos y desarrollo.
Aprendemos «poco a poco» lo que es la vida y las demandas que tiene, el cómo adaptarnos, sin embargo es para muchos niños una etapa que desean pase rápido y salir del infierno en que se ha convertido la jornada escolar.
No es justo que un menor sienta que la escuela es el espacio de lucha, que cada domingo lleguen los dolores de estomago, los llantos y nerviosismos.
Muchas veces, los padres no son conocedores de ello por falta de información por parte de los propios hijos, por incredulidad, por una propia negativa a comprender que su hijo/hija es víctima, o incluso es uno de los agresores.
Se puede actuar desde la prevención, tratamiento y denuncia. No están solos.
Te dejo un artículo de prensa en la que he participado. Fue publicado el 15/01/2025 en el Diari de Tarragona.